Había un hispano tirado al lado de la calle el cual había sido atracado y casi dado por muerto.
Paso un portoriqueño y lo ignoro, luego un dominicano el cual también se hizo de la vista gorda y también lo ignoro, finalmente llego un hombre blanco e inmediatamente decidió contactar a las autoridades para poder socorrerle y estos nunca llegaron. El latino había quedado muerto en el pavimento y aquel hombre de piel blanca oro al Señor diciendo: "Hice lo mejor que pude en buscar ayuda, pero parece que aquí las autoridades duran mucho para responder el correo".
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