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Las 5 solas de Lutero


¡Sola Scriptura! ¡Sola gratia! ¡Solus Christus! ¡Sola fide! ¡Soli Deo gloria!

¿Para qué me invitan?


Así se predica



"Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa."
Lucas 14:23

Aire caliente

Un amigo pastor puso secadores de manos de aire caliente en los baños de su iglesia, pero después de dos semanas los quitó. Le pregunté por qué y me confesó que trabajaban bien, pero un día cuando él entró vio que tenían pegado un gran cartel que decía:

"Para una muestra del sermón de esta semana, presione el botón."



EL PERDON - VIDEO (PARODIA)



"Pero si ustedes dejan que la envidia les amargue el corazón, y hacen las cosas por rivalidad, entonces no tienen de qué enorgullecerse y están faltando a la verdad.
Donde hay envidias y rivalidades, hay también desorden y toda clase de maldad"
Santiago 3:14,16

Relojes

- No le molesta en absoluto si algunos hermanos miran sus relojes durante mis sermones - dijo un pastor - Lo que si me incomoda es cuando alguno no sólo mira su reloj, sino que también se lo pone cerca de la oreja para ver si todavía está corriendo...


Verdades de la fe en pocas palabras

Escritores cristianos resumen en pocas palabras y con un toque de ironía verdades sobre la relación del hombre con Dios.

“La única cosa que el cristianismo no puede ser es ser moderadamente importante”.
C.S. Lewis

“Algunos desean vivir envueltos por el sonido de una campana de la capilla, pero yo quiero edificar un taller de rescate a un kilómetro del Infierno.”
C.T. Studd

“Si Dios te ha llamado a ser misionero, no tendrías porque rebajarte a ser rey.”
Charles Spurgeon

“Cuando el temor de Dios gobierna el corazón, aparecerán tanto las obras de caridad como las de piedad, y ninguna nos excusará de la otra.”
Matthew Henry


El predicador invitado

Llega un predicador invitado un día y empieza diciendo:
- Bien hermanos, yo no soy un predicador muy extenso, así que la prédica de hoy no será muy larga.
En ese momento se oyó un "¡GLORIA A DIOS!" entre las últimas filas...


La corbata de Spurgeon

Spurgeon lucía en cierta ocasión una larga y vistosa corbata de aquellas que estaban muy de moda en la época en que “el príncipe de los predicadores” llenaba los templos y salones de espectáculos más grandes de Londres.

Los tres predicadores y el borracho

Tres predicadores estaban conduciendo por la carretera cuando se salieron del camino y cayeron en la zanja. Mientras trataban de salir, un conductor algo borracho que pasaba por ahí se detuvo y les preguntó si estaban bien.

"Oh, sí, Jesús está con nosotros", respondió uno.

El borracho lo piensa por un minuto y les dice: "¡Bueno, es mejor que lo dejen venir conmigo, porque lo van a matar!"


Pastor, hoy su sermón me recordó la paz y el amor de Dios

Después de un largo y aburrido sermón los feligreses salían de la iglesia sin decir nada sobre el predicador. Hacia el final de la fila que siempre comentaba sobre los sermones con el pastor le dijo: "Pastor, hoy su sermón me recordó la paz y el amor de Dios!" 

El secreto de un buen sermón

"El secreto de un buen sermón es tener un buen comienzo y un buen final; y tener los dos tan cerca como sea posible." 
George Burns 


¡Gloria a Dios!

Había una vez una hermana de esas que le gusta hablar y hablar y hablar... Para más "bendición", era amiga de los pastores y pues a cada rato la ponían a predicar. Ya toda la congregación sabía que si la hermana subía al púlpito, pues ese día el culto iba para largo.
En fin, una noche subió la hermana al púlpito. Ya todos pensaban que el culto de oración iba a continuar como vigilia de oración. Fue entonces cuando la hermana dijo:
-Hermanos, todos saben que a mí me gusta hablar demasiado. Pero hoy voy a hablar poquito.
A lo lejos, como por la parte de atrás de la iglesia, bajito pero contento, se escucho un ¡GLORIA A DIOS! de parte de algún aliviado varón.


Se me lengua la traba

En un culto de domingo, el pastor predicó con su acostumbrado entusiasmo sobre el papel de la Iglesia en traer pecadores al Señor.

Muy atentos, los ojos de toda la congregación estaban puestos en el predicador al tiempo que lo alentaban con fogosos “amén, amén”, por aquí y por allá.

Todo iba muy bien hasta que el pastor en su entusiasmo gritó a todo pulmón: “Vamos hermanos, ayudemos a los salvos a perderse”...


Corte de pelo

“El domingo pasado, el mensaje estuvo a cargo de un hombre relativamente joven, de menos de 30 años y lleno del fuego del Señor. El hombre comenzó a predicar y parecía que no iba a terminar jamás. Cuando llegó a la hora, comentó: ‘Bueno, habiendo planteado el tema de mi mensaje, avancemos…’

Me quise morir cuando escuché semejante expresión y para colmo tenía muchas ganas de ir al baño.

Cuando no pude más me levanté para encontrarme con la sorpresa de que los baños estaban clausurados, así que salí, me subí a mi auto y me fui a la estación de servicio más cercana para aliviar mi necesidad.

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