La ultima vez que visite Venezuela me quede en casa de la suegra la cual vivía en una región campestre y montañosa. En una ocasión sentí la urgencia de asearme
pero ya era noche por lo cual mi suegra me advirtió: Cuando vallas a bañarte ten cuidado con los bachacos. Mi instinto de supervivencia me permitió que agarrase un palo para defenderme de tan horrible animal. Armado de valentía decidí caminar una pequeña senda oscura que me conduciría hacia el baño el cual estaba en la parte de afuera del rancho. Una lata grande llena de agua me aseguraba que el balneo nocturno era un cuento en el cual el agua era hel-ada. Una vez terminada esta travesía dormí agradecido de Dios por haberme librado de las garras de los bachacos, al día siguiente quería seguir andando para conocer un poco mas de aquel lindo pueblo, así es que me puse mis sandalias y enseguida mi suegra grito no te pongas sandalias porque te puede picar un bachaco, mi orgullo de hombre llego a su limite y le pregunte ¿Que es un bachaco? ella señalo hacia el suelo y me enseño una pequeña colonia de hormigas que en algunos lugares le llaman tango, tienen dos patas en forma de tenazas. De haber sabido esto antes no hubiera tenido que ir armado hacia el baño.
Moraleja: No se cual es la moraleja.
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