Un día el diablo entro a una tienda de calzados a comprar unas botas con puntas de acero, pero como no había quedado ninguna, uno de los trabajadores le sugirió que la ordenara para pasar a recojerla a la semana siguiente.
--¿Cual es su nombre? le preguntaron.
-- Diablo o Satanás, es igual - contesto el maligno.
-- ¿Y cómo usted siendo el diablo necesita botas con puntas de acero?
-- Es que pase al frente de una iglesia en donde escuche la gente decir ¡Vamos a pisar al diablo!