Un predicador le invitaron en una iglesia que no conocía y como estaba tan nervioso, cuando salió para compartir la palabra al ver tanta gente se puso aún estaba más nervioso; entonces cuando comenzó su predicación se agarraba con mucha fuerza al pulpito. Y justo enfrente tenía a una anciana que escuchaba con mucha atención.
El predicador en varios momentos dijo "YO VENGO PRONTO" y así en distintos momentos de la predica como estaba tan agarrado por los nervios al púlpito, una de esa veces el pulpito se movió mucho para delante y se cayó al suelo, con el pastor detrás y claro casi encima de la pobre ancianita, por lo que el pastor todo acongojado le dijo:
-Perdone usted que me haya caído aquí.
Y ella le contestó: -No se preocupe si usted ya me aviso, es que yo no le hice caso.