En una ocasión Jesús reunió a sus discípulos y les hizo caminar largas horas por el desierto.
Luego de haber caminado mucho y ya bastante cansados; Jesús Dijo: por favor recojan piedras para el almuerzo.
- Los discípulos sin titubear comenzaron a reunir piedras de diferentes tamaños. Pero Judas; como siempre decidió no caer en la trampa del maestro, pensó: esto debe ser otra enseñanza más de Jesús acerca del trabajo, estoy muy cansado solo recogeré esta piedra pequeña.
Después de haber recogido las piedras siguieron caminando y Jesús se detiene y exclama: revisad vuestras piedras!
- Los apóstoles se sorprendieron al conocer que las piedras se habían convertido en preciosos trozos de pan, así que comenzaron a comerlas con sumo gusto. Sin embargo Judas solo pudo comer una migaja de pan pues la piedra que recogió era muy pequeña.
- Otro día, el maestro les volvió a llevar a caminar por el desierto, Y Judas pensó: Hoy no me voy a quedar sin comer. Así que disimuladamente, sin que nadie se diese cuenta recogió una gran piedra en el camino, la puso en su mochila y la llevo acuestas.
- Después de largas horas de viaje todos se detienen y Judas a la expectativa y lleno de felicidad (y de cansancio) esperando el prodigioso milagro, se da cuenta que no sucede nada. Lleno de indignación se acerca a Jesús y le dice: ¿Maestro hoy no vamos a almorzar?
Jesús le contesta: No hijo, ¿no recuerdas que hoy nos toca ayuno?
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