Una ancianita oraba al Señor diciendo: "tú eres mi proveedor, tu sustentas mi vida, tu miras mi necesidad que no tengo para alimentarme".
En eso pasa el vecino de al lado y cansado de oír tantas oraciones le tira un saco de alimentos en donde se encontraba orando la anciana.
Entonces cuando la ancianita termina de orar, ve los alimentos y empieza a dar gracias a Dios por contestar la oración. En eso el vecino se burla diciendo que le agradezca a él porque fue quien le trajo la comida y no Dios.
Más ella contesta: Es que yo tengo un Dios es tan poderoso que es capaz de mandar al mismo diablo a traerme los alimentos.
