Una hermana fue a ver al médico, para que la aconsejara sobre qué hacer acerca de los tremendos ronquidos de su esposo. El médico le preguntó:
-¿Le molesta mucho que él ronque?
A lo que la mujer le contesta:
-¿Que si me molesta? ¡Doctor!, ¡No sólo a mí! ¡Sus ronquidos molestan a todos los hermanos en la iglesia y más cuando esta la predicación!.
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