Un pastor y un sacerdote iban juntos en un tren. El sacerdote le dijo al pastor:
-¿Un trago?
-No, no bebo, gracias.
-¡No sabe lo que se pierde! -le dijo el cura.
Al bajarse, el pastor le dijo al cura:
-¡Saludos a su esposa!
El cura respondió: - No tengo esposa.
A lo que le comentó el pastor,
-¡No sabe lo que se pierde!
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