Al estar el pastorcito trabajando, quitando la lana a las ovejitas, pasa por allí un cerdito y dice: "¿Qué estarán dando allí? ¿Por qué habrá tanta ovejita formada? Voy a ir a la fila, a ver que me dan."
Como el pastorcito no veía muy bien, tomó al cerdito y empezó a rasurarlo. Y el cerdito empezó a gritar y gritar. Al terminar el pastor de 'rasurar' al cerdito, con sus manos, toca el suelo para tomar la lana y no encuentra nada. Entonces el anciano pastor dice: "¡Qué raro! Esta ovejita es la que más gritó, y la que menos lana me dio. Así también hay varias 'ovejitas' en la iglesia." (Las que más bochinchean son las que menos dan para la obra de Dios.)

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