Un pastor invitó a un predicador a su iglesia de muchos miembros. Sin embargo, cuando el predicador llegó a la iglesia, el único que estaba presente era el pastor. Entonces, el predicador preguntó al pastor:
-"¿Y qué vamos a hacer?"
El pastor le dijo:
-"Mire varón, yo tengo una finca y un gran grupo de gallinas. Cuando llevo el alimento y encuentro a una sola gallina, yo le echo el alimento a esa sola gallina. En pocas palabras, varón, deme el mensaje a mí. Si la iglesia no vino, se perdió de la bendición."
Entonces, empezó el predicador a dar el mensaje. Pasó una hora, pasaron dos horas y nada que terminaba. Después de tres horas, el predicador terminó el mensaje, y le preguntó al pastor:
-"¿Qué tal estuvo el mensaje?"
El pastor dijo al predicador, "El mensaje estuvo bueno, pero a mí se me había olvidado decirle algo. Cuando voy a echarles el alimento a las gallinas y encuentro a una sola, no echo todo el alimento a esa sola gallina. Le echo el alimento que toca a esa sola gallina, y guardo el de las otras.

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