Un pastor recién llegado estaba haciendo un funeral en la primera semana en su nueva iglesia, por lo que no pudo decir nada en absoluto sobre el hombre cuyo cuerpo estaba en el ataúd. Así que le dijo a los presentes: "¿Hay alguien aquí que pueda decir algo muy bueno acerca de este hombre?"
Silencio absoluto...
Continuó: "¿Hay alguien aquí que pueda decir algo bueno de este hombre?"
Más silencio.
Una vez más el pastor lo intentó diciendo: "¿Hay alguien que pueda decir al menos algo positivo de este hombre?"
Finalmente una señora mayor se puso de pie y dijo: "Bueno, no era tan malo como su hermano."

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