Hubo una vez un tejano que murió y fue a obtener su recompensa eterna.
Una vez que paso la entrada, se quedo ahí observando todo. Al rato, un anfitrión vino a recibirlo para llevarlo a su morada eterna.
El tejano se volvió al anfitrión y le dijo: -Compañero, nunca creí que el cielo se parecería tanto a Texas.
El anfitrión se dio vuelta y respondió: -Se equivoca, este no es el cielo...

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