Después de un largo y aburrido sermón los feligreses salían de la iglesia sin decir nada sobre el predicador. Hacia el final de la fila que siempre comentaba sobre los sermones con el pastor le dijo: "Pastor, hoy su sermón me recordó la paz y el amor de Dios!"
El pastor estaba muy emocionado. "Nadie me había dicho algo así por mi predicación antes. Digame ¿por qué?"
"Bueno, me recordó a la paz de Dios, ya que sobrepasa todo entendimiento y al amor de Dios, en que todo lo espera y todo lo soporta"

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