Misionera desconfiada
Cierto día le llega una carta al pastor, informándole de que una misionera que venía del África estaría visitando su iglesia. Él, muy contento, envió un miembro joven de la iglesia a recogerla al aeropuerto. Al encontrarse, vio el joven que la misionera estaba muy cargada de maletas, y salió a ayudarle. En el instante que le iba a coger las maletas, le preguntó la misionera si él diezmaba. Él le contestó que no. Ella muy rápidamente le corrió las maletas y le dijo: "Si usted es capaz de robarle a Dios, posiblemente sea capaz de robarme a mí."
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