Por un camino con muchas curvas, un hermano viejito iba en un bus en medio de dos mujeres, una anciana muy fea a su izquierda y una joven muy bella a su derecha. Cuando la curva lo empujaba a la izquierda el viejito se sostenía tratando de aguantar lo más que podía y reprendía al diablo, pero cuando la curva lo empujaba a la derecha el viejito se soltaba y decía: ¡Señor, que se haga tu voluntad!

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!Que Dios te bendiga!