Había una vez un gran grupo de personas. A un lado del grupo había un hombre, Jesús. En el otro lado del grupo se puso Satanás. Entre ambos grupo, había una valla que los separaba.
En un momento, tanto Jesús como Satanás comenzaron a llamar a las personas a sus grupos. Y una a una, cada persona se fue con Jesús o con Satanás.
Muy pronto, Jesús había reunido a su alrededor a una multitud muy grande, como lo hizo también Satanás.